22.27
22.23. Tan solo un minuto después de la obsesiva perfección, y la serie de armónicos sobre la cuerda de re me hace pensar en ti. No hay otro modo en que este día pudiera terminar de un modo más perfecto. Tan solo tú, los ecos de la imagen reflejo de mi idea sobre tu mente, la ventana que abre automáticamente al abrir mi computadora y el doodle que me hace fantasear sobre el amor más puro y perfecto que quisiera y quizá podría vivir. El cielo rosado, tus ojos cerrados, y quién sabe que más haya dentro...
Tan solo cuatro minutos. No cinco, no tres, cuatro. No más.
No, ya no más. Hoy sé que el rostro que se mira al espejo es el más hermoso que he de mirar. Hoy sé lo que valgo, y no he de tirarme al suelo, no he de lastimar mis rodillas, no he de nadar en abandono. Cada quien es dueño de sí, todos tenemos algo que decir, todos sentimos. Hoy, yo estoy en control. Opto por el minuto que flota libre en el tiempo no planeado
22.31. Perdí la cuenta, y no quiero volver a contar (por ahora)
Tan solo cuatro minutos. No cinco, no tres, cuatro. No más.
No, ya no más. Hoy sé que el rostro que se mira al espejo es el más hermoso que he de mirar. Hoy sé lo que valgo, y no he de tirarme al suelo, no he de lastimar mis rodillas, no he de nadar en abandono. Cada quien es dueño de sí, todos tenemos algo que decir, todos sentimos. Hoy, yo estoy en control. Opto por el minuto que flota libre en el tiempo no planeado
22.31. Perdí la cuenta, y no quiero volver a contar (por ahora)

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